España, esa misma mañana de septiembre.
-Antón ¿has visto a Sara? Es que me tiene que dar la
camiseta que me dejé en tu casa ayer.
-Ah pues creo que está en su clase de Matemáticas. Oye Vicky
adivina que es lo que me encontré esta mañana en mi cuarto.
-¿el qué?
-una foto en la que salimos tu, yo y… Lourdes. Me trajo
muchos recuerdos, me acordé de cuando se tuvo que ir porque su tía no podía seguir cuidándola, me acuerdo que fue porque se puso enferma. Creo que se murió hace poco... bueno ya ni se acordará de ella, estará muy entretenida conociendo famosos. La echo de menos.
-Yo también la echo muchísimo de menos, ojala vuelva, aunque
fuera solo por un par de días.
-Si… Anda vamos a recoger a Sara de su clase de matemáticas,
no tengo ganas de ponerme a llorar otra vez.
-Sí, vamos.
(Narra Liam)
Ya son las doce y Lourdes sigue en la habitación. Está muy
metida en el caso de la mujer que encontró asesinada. Desde esta mañana
he intentado hablar con ella pero Zayn y Harry me han entretenido con sus
videojuegos y claro, no me puedo resistir a ninguno así que ahora que estoy
libre voy a hablar con ella sobre el tema de la audición.
Entré en la habitación y me encontré a Lourdes tumbada en la
cama, mirando al techo. A oscuras, en silencio. Ni se movió al verme entrar,
parecía una muñeca, sin vida, sin movimiento.
-Liam.
-¿Si?
-Quiero que me cuentes algo. Me da igual el qué pero hazlo,
quiero entretenerme y no pensar en lo que me espera.
-¿Cómo? No lo
entiendo.
-Ya te lo explicaré, ahora háblame de algo.
No sabía que decir así que me acordé de lo que me dijo
Carla. No se si sería buen momento pero bueno, lo tenía que decir porque la prueba
es mañana. Estoy a punto de hablar y el autobús empieza a moverse, arrancamos.
Me asomo por la pequeña ventana y veo la larga autopista, pasa un coche de
color rosa chillón. Clic, una foto. Genial ahora también nos las hacen desde
los coches. Otro más, esta vez de color gris metálico, grande y con las
ventanas tintadas. Justo al pasar el coche, Lourdes viene hacía la ventana y
Clic, otra foto. Pero esta vez hecha por un chico, joven y con cara de pocos
amigos. Seguramente un periodista.
-Lourdes, esta mañana te ha llamado Carla y lo he cogido yo,
espero que no te importe.
-No, para nada. ¿Y qué ha dicho?
-Pues que después de escucharte cantar en el camerino le
gustó tanto tu voz que habló con algunos representantes y jefes de algunas
discográficas. Quieren hacerte una prueba y si les gustas tendrás contrato en
alguna, y… ¿Qué te parece la idea que ser cantante? (silencio incómodo, ella me
mira con los ojos llenos de agua y mira otra vez la carretera). La prueba es mañana
y Carla quiere que vayas… Lourdes, mírame.
-Lo siento, no puedo con tanto a la vez… Liam, ¿Por qué me
besaste? (lo sabía, esa pregunta era inevitable).
Ojos que se encuentran, llenos de agua, no hay respuesta por
mi parte, ella tampoco insiste. Miramos los dos hacía la carretera otra vez y
sin saber porque me siento mal.
-¿Qué te pasa? (Le acaricio el pelo).
Después de esas palabras por fin una pequeña y única lágrima
cae, una lágrima llena de angustia y problemas. Y me lo contó todo. Con todo
detalle, sin mirarme. Los ojos de los dos estaban dirigidos a la carretera que
en ese momento estaba desierta. Y tras unos quince o veinte minutos para de
hablar y me mira. A mí también se me a caído una lágrima. No me podía creer
todo lo que me había contado. Lo de su padre era lo que más me había impactado
pero tengo que reconocer que estoy un poco celoso por lo que me ha contado de
Niall.

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