sábado, 30 de junio de 2012

Capitulo 30


(Narra Louis)
Salí del restaurante buscando a Lourdes para decirle que ya habían traído la comida. No me hizo falta buscarla mucho, nada más salir a la puerta vi a Lourdes venir hacía mí con un cuadro en la mano.
-¡Louis! ¡Mira esto! Lo ha hecho el hijo del propietario de esa tienda de cuadros. ¿A qué es bonito? Salgo yo.
-Ala, está muy bien hecho, yo también quiero uno así. A por cierto, ¿Quién era esa chica que se ha acercado a ti antes?
-Ah era… (¿Dios que le digo? No puedo decirle lo que he hecho, se liaría una buena) Era… una amiga de mi madre, que ha venido a saludarme.
-Ah vale, bueno vamos a comer que te estábamos esperando.
-Sí, vamos. ¡Que hambre tengo!
Louis y yo entramos al restaurante y nos sentamos a la mesa. Empezamos a comer y hablar y sin darnos cuenta ya había pasado una hora y media. Carla y yo estábamos hablando de varias cosas sin importancia cuando hizo callar a los chicos para anunciar algo.
-A ver chicos, como bien sabemos Liam y yo, a Lourdes le van a hacer una prueba de voz. Lourdes, tienes una voz preciosa, he hablado con varias discográficas y todas han aceptado la propuesta. Me han llamado hace un rato para avisarme que tenemos el estudio preparado y los jefes van a ir esta tarde a verte. No puedes decir que no, ya está todo listo.
-Pero  Carla… no… yo no..
-¿Te gusta cantar?
-Sí…
-No hay más que hablar, cuando terminemos de comer vamos en mi coche al estudio, no está muy lejos de aquí.

(Narra Zayn)
A los diez minutos terminamos de comer y los siete salimos del restaurante. Subimos al coche de Carla y nos dirigimos al estudio de grabación.  Íbamos Lourdes y yo detrás del todo hablando, me enseñó un cuadro que le habían hecho. La verdad es que no me hacía mucha gracia eso de que se hiciera cantante, no por egoísmo. Lo digo por ella, la que se montará cuando la prensa la descubra no será buena. La prensa es muy mala y las fanáticas pueden llegar a la locura solo porque otra famosa se acerque a su ídolo.
-Yo sé que no os parece bien que me dedique a la música.
-¿Qué? ¿Por qué dices eso? Lourdes…
-No lo niegues, se nota que es así. No te preocupes, a mí tampoco me hace mucha gracia.
-Haz lo que quieras Lourdes, si lo que quieres es cantar no te vamos a parar los pies.
-¿Me puedes hacer un favor?
-Por supuesto, ni lo preguntes. Dime que quieres.
-Pregúntaselo a Niall, si le parece bien o no. Quiero que me digas lo que te he respondido, pero no me mientas, por favor.
Asentí con la cabeza y le di un abrazo. Cogí mí móvil y le envié un mensaje a Niall preguntándole si le parecía bien que Lourdes se hiciera cantante. Cuando recibió el mensaje miró para la parte de atrás del coche donde estábamos sentados Lourdes y yo con cara de pocos amigos y se giró para responderme al mensaje. Al cabo de dos minutos recibí el mensaje de Niall en el que ponía esto:

 “Zayn, no quiero que pienses que soy un egoísta pero no, no me parece bien. Yo quiero intentarlo con ella y sé que cuando te haces famoso conoces a mucha gente y la prensa sabes que es muy mala. Yo no quiero que le hagan daño pero si ella quiere cantar, no le pienso cerrar puertas. Ojala no encuentre a nadie más si es que decide iniciar una carrera en la música. Pero bueno, por mucho que no quiera que sea famosa lo va a ser, la discográfica la va a coger.”

-Lourdes, lee esto.
-¿Es lo que ha respondido Niall?
-Sí, míralo.
-Él no quiere…
-Ya… entonces, ¿Qué vas a hacer?
-Cantar.
-¿Segura?
-Sí.
-¡Chicos hemos llegado!
Bajamos del coche y entramos al estudio donde un montón de jefes de varias discográficas esperaban nuestra llegada. 

lunes, 25 de junio de 2012

capitulo 29


(Narra Lourdes)
Estaba hablando por teléfono con un viejo amigo de la infancia en la puerta del restaurante cuando se acercó a mí una chica bastante alta con el pelo rizado, llevaba un micrófono, una grabadora y detrás de ella había un chico con una cámara de una cadena de televisión.
-Hola, me llamo Sofía y soy del programa de televisión “Wont”. Hemos visto que te llevas bastante bien con los chicos de One Direction y queríamos saber si podrías respondernos a unas preguntas, tranquila no será nada importante solo unas preguntas sin importancia. Solo para entretener a las fans y subir la audiencia.
-Bueno no se si debería…
-Venga por favor, son muy pocas y bastante rápidas. Ya verás, solo es para informar un poco.
-Bueno, vale…
-Genial, vamos a aquel banco, así nos será más amena la entrevista.
La reportera le hizo un gesto al cámara y los tres nos fuimos hacía un banco del parque que había en frente de una tienda de cuadros. No muy lejos del restaurante.
-Bueno, comencemos por tu nombre y tu edad.
-Me llamo Lourdes y bueno, no me gusta decir mi edad, lo siento.
-Oh bueno, no pasa nada. A ver, Primera pregunta, ¿Hace cuánto que conoces a los chicos?
-Ah pues desde hace un poco menos de una semana. No es mucho tiempo, la verdad.
-y, ¿cómo los conociste?
- Bueno es una larga historia y un tanto rara. Vivo con ellos.
Esa respuesta me la tendría que haber callado, la cara de la chica fue un poema, había encontrado exclusiva, y tanto que sí. De esa metedura mía de pata va a salir el próximo reportaje estrella en todas las revistas, claro que no saldrá solo lo que he dicho, seguro que además se inventan algo mucho más comprometido.
-¿Qué? Perdona, ¿has dicho que vives con ellos? ¿Por qué?
-Bueno es que…  Lo siento, creo que me estarán esperando y estoy perdiendo mucho tiempo. Con permiso me voy a seguir con la comida. Adiós.
Me levanté del banco y mientras que caminaba hacía el restaurante escuché la voz de un hombre detrás de mí.

-¡He tú, la de la camisa rosa!
-¿Yo?
-Si, toma.
El hombre me dio un lienzo en el que salía una escena dibujada, un banco, un parque y una chica sentada en él… ¡Anda, si yo soy la que está dibujada!
-¿Lo ha hecho usted? Es precioso, en serio. Muchísimas gracias, me encanta, lo ha hecho genial.
-Bueno en realidad es obra de mi hijo, la ha visto sentada allí y no ha podido resistirse y la ha tenido que enmarcar en el lienzo, le encanta dibujar retratos y más a la gente que le llega al corazón. Como usted, señorita.
El hombre señaló la tienda de cuadros que estaba en frente del banco donde aun seguían sentados la reportera y el cámara. Dentro de la tienda, entre cuadro y cuadro había un chico mirándonos fijamente. En cuanto notó que le estábamos mirando se puso rojo. Me hizo gracia y le saludé. Él, aun rojo, me saludó tímidamente. Le señalé el cuadro y le hice el gesto con el dedo pulgar para arriba indicando m que me había gustado mucho el cuadro. Él me sonrió y se adentró aun más en la tienda, perdiéndose entre un millón de lienzos. Cuando me quise dar cuenta, el hombre también se había metido en la tienda así que seguí caminando hacía el restaurante con el lienzo en la mano, sorprendida por el inesperado regalo pero a la vez preocupada por el lío que se iba a montar gracias a mí gran habilidad para decir cosas que me tendría que callar. 

viernes, 22 de junio de 2012

Capitulo 28


(Narra Lourdes)
Joder. Ahora pasa esto, Niall en serio, ¿no podrías haber esperado un poco más?  ¿Ahora qué le digo? Ni idea, lo primero que se me ocurriera. Cuando paró de besarme y nos separamos noté que tenía cara de preocupado. Yo me callé y esperé a que él dijera algo pero no fue así, así que empecé a aclarar las cosas.
-Niall, ¿no crees que vas muy rápido? ¿De cuantos días me conoces, cinco?
-Pero a mí me da igual el tiempo que haya pasado desde la primera vez que te ví. Yo se lo que siento, de hecho ya te lo dije.
-Pero Niall, en tan poco tiempo no puede sentirse así nadie. ¿Has pensado en que a lo mejor es una confusión? Tal vez te hayas precipitado demasiado y en realidad lo que ha pasado es que has confundido amor con amistad. Niall, yo por esto no voy ni a dejar de hablarte ni a tratarte peor, no va a cambiar nada, de verdad que no. Yo solo quiero que pienses un poco más en esto.
-No hace falta que piense en nada de esto, yo se lo que siento, y ya te lo dije, tal vez es verdad que me pasé porque si que es verdad que ha sido poco tiempo. Pero en lo que no me equivoco es en que me gustas demasiado como para considerarte una amiga. ¿Por qué no me quieres dar una oportunidad?
-Niall… yo no necesito más complicaciones, estoy pasando por un mal momento. No necesito esto, en serio. Yo te aprecio y mucho pero Niall, eres demasiado bueno y tierno, yo sé que te mereces a alguien que no te haga lo que te estoy haciendo yo.
-¿Un mal momento? ¿Hacerme daño? No entiendo nada.
-Por favor, vámonos a comer, nos esperan. Después te contaré más detenidamente todo y entonces entenderás todo mejor.
-Vale pero antes quiero decirte algo.
-Dime.
-Besarte ha sido la mejor sensación que he podido tener nunca.
Después de oír eso Zayn entró y nos dijo que saliéramos ya, que se hacía tarde y tenía hambre. Niall y yo salimos del salón pero antes de salir, en la puerta del autobús y delante de Zayn, Niall volvió al salón corriendo y volvió con la enorme bolsa que había cogido antes para dármela.
-Casi se me olvida, Zayn y yo te hemos comprado una cosa. Toma, ábrelo.
Miré a Zayn y a Niall con una sonrisa y abrí la bolsa, dentro había una caja adornada con un lazo, me daba pena abrirla pero lo hice. Madre mía, era un vestido precioso.  Era de palabra de honor, negro, de encaje y llevaba una cinta de color azul oscuro que por detrás, se unía haciendo un lazo a la altura de la cintura, pero no un lazo vistoso, era pequeño y caído. Levaba a conjunto unos tacones negros no muy altos con los dedos al descubierto. Yo le di un abrazo a cada uno y les di las gracias, casi lloro la verdad. Era precioso y parecía caro. Estaba muy emocionada por el regalo así que corrí a enseñárselo a Liam, Harry y a Louis.

(Narra Zayn)
-Pero Niall, si el regalo es tuyo.
-Ya lo se, pero después de lo que ha pasado ahí dentro prefiero que se crea que no es solo cosa mía.
-¿Qué ha pasado?
Niall iba a contestarme pero la puerta del autobús se abrió y salieron todos diciendo que venían con nosotros a comer. Genial, si era difícil dejar a Niall y a Lourdes solos, ahora que está Liam mucho más.
Todos empezamos a andar en busca de algún restaurante dónde poder comer tranquilos cuando de repente se choca conmigo una chica. Era Carla, nuestra coreógrafa. Todos la saludamos con dos besos  y empezamos a hablar.
-¿A dónde vais los seis tan guapos?
-A comer, ¿te quieres venir? (genial Harry, no he visto chico más oportuno)
-Bueno, no tengo nada que hacer así que acepto, voy con vosotros.
Carla se unió a nosotros y seguimos caminando unos metros hasta que encontramos un restaurante mexicano en el que tuvimos que entrar ya que Harry se volvió loco al verlo y si no comíamos allí podría hasta llorar.
Entramos al restaurante y nos sentamos en una mesa de ocho plazas. Lourdes se puso al lado de Carla en una esquina y Niall en la otra al lado del sitio que quedaba libre. En cuanto  pedimos la comida unas cuantas fans se acercaron a saludarnos y a pedirnos autógrafos. Casi todas miraban mal a Lourdes,  a Carla no, supongo que sabrían que era solo nuestra coreógrafa. Al cabo de un rato hablando Lourdes salió a hablar por teléfono y se paró justo en la puerta del restaurante que era de cristal. Niall y yo la estábamos mirando mientras que me contaba lo que había pasado cuando vimos que se le acercó una chica con el pelo rizado vestida de negro. 

domingo, 3 de junio de 2012

capitulo 27


En alguna parte del mundo en ese mismo momento

Un coche de color blanco llega a la entrada de una casa enorme. De él baja una chica con el pelo rizado y un chico con el pelo liso y echado hacia un lado. Después de tocar varias veces el timbre de la casa les abre una señora de unos cincuenta años vestida con una bata y con un plumero en la mano. Los dos entran y se sientan en uno de los sofás del salón a esperar a alguien. A los diez minutos sale de una habitación un hombre grande, trajeado, con el pelo lleno de canas y con los ojos verdes. Los dos que estaban en el sofá se levantan y saludan a aquel hombre con la mano puesta en el pecho. El chico saca una funda transparente y la deja caer sobre la mesa. El hombre la coge y sonríe descaradamente.
-Jefe, esto es lo único que ha podido sacar Germán, ¿Qué le parece?
-Perfecto, dale la enhorabuena a Germán de mí parte.
Después de unos minutos callados la chica que parece nerviosa comienza a hablar en voz baja.
-Jefe, sé que estoy empezando pero creo que sirvo para algo más que para ser una simple ayudante. Si le parece bien podría ayudar en algo…
-Eva, no sabes la importancia que tienes en este caso. Tú vas a ser nuestro “topo” o infiltrado, como quieras llamarlo. Pero ahora no es momento para eso, por hoy esta información es suficiente. Podéis marcharos.

Los dos jóvenes se despiden de su jefe con el mismo gesto que han realizado al saludarse y la mujer que les había abierto la puerta les ha acompañado hasta ella, esta vez para marcharse. Los dos vuelven otra vez al coche y se van por la misma carretera por la que habían llegado de mientras que en la casa, en el salón, su jefe se ha quedado mirando las pruebas que le llevarán a conseguir lo que se propone, recuperar a su hija.
Va sacando una a una las fotos que le ha traído uno de sus espías metida en la funda de plástico. Casi todas están un poco movidas ya que están hechas desde un coche. En todas se ve a su hija asomada  a la pequeña ventana de un autobús  junto a un chico, el chico es uno de los componentes de un grupo, en concreto “One Direction”. Su nombre es Liam y según se puede ver en la foto, los dos se llevan bien.
Él y su espía Eva le llevarán hasta su hija. El hombre pasa a otra foto, en esta los dos salen mirando a la cámara pero no tiene importancia ya que todos los días les hacen fotos a los cinco chicos del grupo y ya lo tendrán asimilado. En la tercera los dos salen abrazados y se puede ver como a Liam se le ha caído una lágrima. Ya no hay más fotos, tampoco hacen falta, ha quedado todo muy pero que muy claro. El hombre pasa unos minutos mirando una de las fotos, se le escapa una pequeña sonrisilla. Por muy duro que parezca, es su padre y al ver la foto ha pensado en lo mucho que se ha perdido, sus primeros pasos, sus primeras palabras… y mirarla ahora y verla así de grande, de guapa. Se parece a su madre.

Su madre… todo estaba planeado, la mató Germán que es el espía que ha hecho las fotos. Es el encargado de seguir a su hija allí a donde vaya e ir haciendo que entre más y más en su trampa. Sabe que esto es muy exagerado pero la quiere recuperar y da por hecho que su hija no querrá ir con él, por eso las medidas son tan duras, tan exageradas. El hombre siente un poco de culpabilidad, pero no se va a rendir ahora, él es duro y prefiere no mostrar sus sentimientos aunque esté solo. De momento solo mira a la foto y contemplando los grandes cambios en su hija piensa en que su plan saldrá bien.