viernes, 22 de junio de 2012

Capitulo 28


(Narra Lourdes)
Joder. Ahora pasa esto, Niall en serio, ¿no podrías haber esperado un poco más?  ¿Ahora qué le digo? Ni idea, lo primero que se me ocurriera. Cuando paró de besarme y nos separamos noté que tenía cara de preocupado. Yo me callé y esperé a que él dijera algo pero no fue así, así que empecé a aclarar las cosas.
-Niall, ¿no crees que vas muy rápido? ¿De cuantos días me conoces, cinco?
-Pero a mí me da igual el tiempo que haya pasado desde la primera vez que te ví. Yo se lo que siento, de hecho ya te lo dije.
-Pero Niall, en tan poco tiempo no puede sentirse así nadie. ¿Has pensado en que a lo mejor es una confusión? Tal vez te hayas precipitado demasiado y en realidad lo que ha pasado es que has confundido amor con amistad. Niall, yo por esto no voy ni a dejar de hablarte ni a tratarte peor, no va a cambiar nada, de verdad que no. Yo solo quiero que pienses un poco más en esto.
-No hace falta que piense en nada de esto, yo se lo que siento, y ya te lo dije, tal vez es verdad que me pasé porque si que es verdad que ha sido poco tiempo. Pero en lo que no me equivoco es en que me gustas demasiado como para considerarte una amiga. ¿Por qué no me quieres dar una oportunidad?
-Niall… yo no necesito más complicaciones, estoy pasando por un mal momento. No necesito esto, en serio. Yo te aprecio y mucho pero Niall, eres demasiado bueno y tierno, yo sé que te mereces a alguien que no te haga lo que te estoy haciendo yo.
-¿Un mal momento? ¿Hacerme daño? No entiendo nada.
-Por favor, vámonos a comer, nos esperan. Después te contaré más detenidamente todo y entonces entenderás todo mejor.
-Vale pero antes quiero decirte algo.
-Dime.
-Besarte ha sido la mejor sensación que he podido tener nunca.
Después de oír eso Zayn entró y nos dijo que saliéramos ya, que se hacía tarde y tenía hambre. Niall y yo salimos del salón pero antes de salir, en la puerta del autobús y delante de Zayn, Niall volvió al salón corriendo y volvió con la enorme bolsa que había cogido antes para dármela.
-Casi se me olvida, Zayn y yo te hemos comprado una cosa. Toma, ábrelo.
Miré a Zayn y a Niall con una sonrisa y abrí la bolsa, dentro había una caja adornada con un lazo, me daba pena abrirla pero lo hice. Madre mía, era un vestido precioso.  Era de palabra de honor, negro, de encaje y llevaba una cinta de color azul oscuro que por detrás, se unía haciendo un lazo a la altura de la cintura, pero no un lazo vistoso, era pequeño y caído. Levaba a conjunto unos tacones negros no muy altos con los dedos al descubierto. Yo le di un abrazo a cada uno y les di las gracias, casi lloro la verdad. Era precioso y parecía caro. Estaba muy emocionada por el regalo así que corrí a enseñárselo a Liam, Harry y a Louis.

(Narra Zayn)
-Pero Niall, si el regalo es tuyo.
-Ya lo se, pero después de lo que ha pasado ahí dentro prefiero que se crea que no es solo cosa mía.
-¿Qué ha pasado?
Niall iba a contestarme pero la puerta del autobús se abrió y salieron todos diciendo que venían con nosotros a comer. Genial, si era difícil dejar a Niall y a Lourdes solos, ahora que está Liam mucho más.
Todos empezamos a andar en busca de algún restaurante dónde poder comer tranquilos cuando de repente se choca conmigo una chica. Era Carla, nuestra coreógrafa. Todos la saludamos con dos besos  y empezamos a hablar.
-¿A dónde vais los seis tan guapos?
-A comer, ¿te quieres venir? (genial Harry, no he visto chico más oportuno)
-Bueno, no tengo nada que hacer así que acepto, voy con vosotros.
Carla se unió a nosotros y seguimos caminando unos metros hasta que encontramos un restaurante mexicano en el que tuvimos que entrar ya que Harry se volvió loco al verlo y si no comíamos allí podría hasta llorar.
Entramos al restaurante y nos sentamos en una mesa de ocho plazas. Lourdes se puso al lado de Carla en una esquina y Niall en la otra al lado del sitio que quedaba libre. En cuanto  pedimos la comida unas cuantas fans se acercaron a saludarnos y a pedirnos autógrafos. Casi todas miraban mal a Lourdes,  a Carla no, supongo que sabrían que era solo nuestra coreógrafa. Al cabo de un rato hablando Lourdes salió a hablar por teléfono y se paró justo en la puerta del restaurante que era de cristal. Niall y yo la estábamos mirando mientras que me contaba lo que había pasado cuando vimos que se le acercó una chica con el pelo rizado vestida de negro. 

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